Ultimo día

La justicia la construimos en la calle, con la lucha y la organización

Los inocentes no huyen

Llegó el último día del juicio por Omar: la lectura del veredicto.

Luego de dos horas y media de demora el tribunal se hizo presente; el presidente del mismo, German Alegre, aclaró reiteradamente que el Juez Emir Caputo Tártara no estaría presente debido a razones de salud. En pocos segundos, y ante una sala abarrotada de familiares, militantes y prensa, la secretaria dio lectura al fallo absolutorio lo que no duró más de tres minutos.

De esta manera, el asesino Diego Walter Flores fue absuelto y sigue caminando, armado, por la ciudad. En un fallo dividido, el juez Germán Alegre (quien presidió todo el juicio), postuló en minoría un voto condenatorio. Una vez concluida la lectura del fallo pudimos corroborar el motivo de la ausencia a este acto de Caputo Tártara: fue quién fundó el voto absolutorio al que Juan Carlos Bruni adhirió.

Ante la amenazadora presencia policial en el interior de la sala, nos retiramos rápidamente y volvimos a la calle: lugar donde nació esta lucha y donde nació el Colectivo.

Allí soltamos nuestra bronca frente al edificio donde una justicia clasista una vez más reafirmó la impunidad policial, avaló el hostigamiento, la represión cotidiana, las amenazas y los aprietes. La resolución del caso de Omar fue una clara muestra de todo ello, lo cual no hace más que darle vía libre al fusilamiento de nuestros pibes y pibas en cada barrio de la ciudad y del país. Nuestra bronca fue contra ese fallo emitido por esta justicia que claramente es cómplice de la institución policial.

Por esa razón seguiremos denunciando a Ana Medina, la fiscal ausente de este caso que esta tarde estuvo presente en los Tribunales provocando a la familia y a quienes lxs acompañábamxs y huyó tratando de pasar desapercibida en un vehículo que no era el suyo. También seguiremos denunciando a los funcionarios de la morgue judicial, principalmente al médico Menzulo, que fue quien plantó el arma que Omar nunca tuvo. Y por último seguiremos denunciando a todos los funcionarios que hicieron lo imposible para que este caso quede fatalmente impune.

El tercer gran huyente fue DIEGO WALTER FLORES a quien sus compañeros de fuerza ocultaron hasta que nos retiramos, y luego huyó en un camión de la Policía Bonaerense por calle 57 en contramano hacia calle 7, sin saber que seguíamos aguardando por su cobarde salida.

Nuestra bronca es contra las trabas de una justicia que responde a los intereses de los poderosos contra la cual no dejaremos de luchar.

En la calle nos reprimen, nos matan, nos hostigan. En el Tribunal nos quieren golpear duro con estos fallos para derrotarnos. Sin embargo, en la calle nos fortalecemos y redoblamos nuestros esfuerzos para hacer que la justicia hable nuestro idioma, responda a nuestros intereses, que son los del pueblo.

¡La lucha continúa!

¡Justicia por Omar y por todos los pibes y pibas asesinadas por las fuerzas de seguridad!

PH: AGLP

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Día 4
Alegando por un pibe, los defendemos a todxs

El cuarto día del juicio contra Diego Walter Flores por el asesinato de Omar Cigarán comenzó con los alegatos de la querella. Luego de un cuarto intermedio, en el cual se sentenció a prisión perpetua a Luis Ponce por el secuestro, tortura y asesinato de Andrés Núñez, la defensa expuso sus argumentos. Al finalizar la sesión se estableció el 11 de abril como fecha para la lectura del veredicto.

Previo a iniciarse la ronda de los alegatos, la defensa solicitó la reproducción de un video, incorporado anticipadamente por lectura, del momento de los hechos, captado por la cámara de seguridad de la Municipalidad. El video muestra los últimos momentos de la vida de Omar.

Previo a esto, la defensa, vulnerando la publicidad de los juicios orales, solicitó que la audiencia se realizará en una sala más pequeña, alegando cuestiones de seguridad. El tribunal mantuvo la decisión inicial de mantener la mayor publicidad posible y accedió a reforzar la seguridad. La Querella Maria del Carmen Verdú inició su alegato desarticulando la línea de la defensa que durante todo el juicio quiso instalar la idea de Omar como “pibe chorro”. Además, remarcó que nunca estuvo en discusión si Flores mató a Omar, hecho reconocido por el imputado y la defensa, sino la legalidad del hecho. Y que la legitima defensa que alega el asesino, no fue en ningún momento probada, sino solamente enunciada. Luego de esa introducción, comenzó propiamente a analizar los hechos probados durante las audiencias previas. La primera parte se basó en las importantes inconsistencias, partes contradictorias en los testimonios de Flores, Junquera y Palacios. Verdú pudo establecer sin ninguna duda cómo estos testimonios se terminan anulando entre sí, dejando a la vista que no existe un relato único sobre los hechos por parte de los testigos de la defensa. Concretamente la abogada hizo énfasis en los olvidos de los testigos en sus testimonios durante la instrucción y como, mágicamente, cuatro años después, recordaron muchísimos detalles.

Estos testimonios fueron confrontados con la prueba documental y los testimonios de los peritos, los cuales desmienten cualquiera de las hipótesis ensayadas por la defensa. Señaló en este sentido la imposibilidad de que el arma que, supuestamente tuvo, Omar fuera encontrada sin sangre. O que, con la herida provocada en el mano de Omar por el disparo de Flores, no repercutiera sobre la supuesta arma que Omar llevaba. Además, basada en la autopsia realizada a Omar, se estableció que la trayectoria de la bala es de adelante hacia atrás, de arriba hacia abajo, de izquierda a derecha. Esto es totalmente incompatible con el relato de Flores, que declaró disparar desde su auto. En este mismo sentido, Verdú expuso la imposibilidad física de que Omar escondiera el arma dentro de sus calzoncillos ya que la bala comprometió su corazón, su hígado y sus pulmones, resultando en una casi inmediata muerte. Estas graves inconsistencias y desmentidas surgen del testimonio indudable e irrefutable que provee el cuerpo de Omar, verdadero testigo de los hechos. A diferencia de los anteriores, Verdú valoró los testimonios de Martiarena, Marchissio y Nuñez (que también son testigos presenciales del hecho) como veraces y espontáneos. Vale remarcar que los tres testimonios fueron producidos en la instrucción con la resistencia de Ana María Medina, fiscal ausente que siempre convalido la hipótesis del policía. En el caso de Martiarena, su testimonio fue posible debido a la insistencia de su jefe que trabaja en el Poder Judicial. Y en los casos de Nuñez y Machissio se debieron a que la primera conocía a Julian Axat (ex defensor del Fuero Penal Juvenil) y a través del ofrecimiento de la querella, testimoniaron en la causa de encubrimiento y luego fueron incluidos. Previo a concederle la palabra a Pedro Auzmendi, dio cuenta de cómo los casos de gatillo fácil forman una práctica sistemática, apoyándose en el Archivo de la Situación Represiva elaborado por CORREPI y que data desde 1983. “Hemos perdido más de 5100 personas desde el retorno de la democracia” y de esos 5100 “el 52% tenían la misma condición social de Omar y además pertenecían a su mismo rango de edad. Por eso señores jueces es que les pido, no solamente en nombre de esta particular damnificada, sino de todos los que nos organizamos a diario para defender la vida y para denunciar la represión estatal, que cuando les toque a ustedes analizar y ponderar los hechos, despojen su mente como corresponde y como lo pueden hacer, de todo prejuicio, en un sentido o en otro y reconstruyan los hechos de acuerdo a lo que vieron, de acuerdo a lo que oyeron y de acuerdo a ese sentido común, para que a conciencia puedan dictar sentencia. Muchas gracias”, concluyó Maria Del Carmen Verdú.

Luego de este contundente final, tomó la palabra Pedro Auzmendy quien se encargó de exponer la responsabilidad del imputado y la calificación jurídica de los hechos. Con claridad resaltó que no están probados los elementos que se requieren para sostener una legítima defensa, ni el cumplimiento del deber, ni la presencia de atenuantes o eximentes de responsabilidad. Para argumentar esto, resaltó la inexistencia de racionalidad y proporcionalidad exigidos para esta defensa. Pasado este punto, desarrolló que además de ser un homicidio, este es agravado por el abuso en sus funciones y su pertenencia a la fuerza policial. Explicó cómo Diego Walter Flores se aprovechó de los elementos y el entrenamiento que le provee el Estado para asesinar a Omar. Auzmendy expuso que: “Cuando el homicida es un policía, el que mata es el Estado, que lo reclutó, entrenó, capacitó, y lanzó armado a la calle a cumplir su función”. Finalizado este punto, el abogado paso a pedir la condena. Tomando todo lo expuesto solicitó la prisión perpetua, calificando la conducta en las previsiones del inciso 9 del artículo 80 del Código Penal y solicitó asimismo la inmediata detención del imputado a los efectos de asegurar que comparezca a escuchar el veredicto. Asimismo, solicitó que con el veredicto se extraigan copias del mismo y se remitan copias al Juzgado de Garantías 4, donde se investiga el encubrimiento de la causa de Omar. Especialmente mencionó a Menzulo y Gandolfi. Por último, Auzmendy solicitó que se envíe copia del veredicto a la procuración a efecto de iniciar el trámite de destitución de Ana Medina. El alegato de la querella finalizó con unas palabras sobre el recorrido de estos 4 años, desde aquel 15 de febrero de 2013 a la fecha: “Para Milton y para Sandra fueron 4 años de lucha y de aprendizaje constante acerca de cómo funcionan las instituciones. El propio desarrollo de este proceso penal les dio un curso acelerado respecto a cómo funciona el poder judicial y muchos de sus funcionarios. La Fiscal Ana Medina, tuvo una intervención a la medida de la impunidad y obligó a Sandra y a Milton a ser los verdaderos fiscales en todo este proceso que hoy culmina”.

El alegato de la defensa fue monocorde y sin lucidez. Ante los argumentos de la querella, no tuvo más alternativa que tergiversar los testimonios producidos en las audiencias en numerosas ocasiones y nuevamente recurrir a hablar de la vida de Omar y no de los hechos que se están juzgando, intentando introducir prejuicios en las valoraciones de los jueces. Además, pidieron el falso testimonio de Marchissio y Nuñez por no recordar en qué número de orden se encontraba su auto en la fila detenida en el semáforo y porque uno relató que el cuerpo de Omar cayó a la altura de la ventana del copiloto y el otro a la altura del guardabarros delantero. La defensa se opuso al pedido de detención formulada por la querella y solicitó la absolución.

En el cierre de la audiencia, el tribunal falló contra el pedido de detención del imputado hasta que se lea el veredicto y se fijó la fecha de lectura del mismo para el martes 11 de abril al mediodía en los tribunales de 8 e/ 56 y 57

Ver fotos en: Alegatos del Juicio por justicia para Omar Cigarán


 

Día 3
En la recta final: La comprometida, el irrelevante y el ilegal

Este miércoles 22 se desarrolló la tercera audiencia del juicio por Omar donde se presentaron solamente tres testigos, que no lo habían hecho anteriormente, y se comunicó que, por licencia del juez Juan Carlos Bruni, la próxima audiencia se convoca para el próximo viernes 31 a las 9hs. a la espera de presentación de testigos y seguidamente la lectura de los alegatos.

La tercera audiencia comenzó con una nueva demora. Por trámites de uno de los jueces, el inicio se retrasó más de una hora y media. La audiencia se realizó en la Sala B, que tiene menos capacidad y ello ocasionó que no pudieran entrar quienes se habían convocado en la puerta de 8 entre 56 y 57. Esto sucedió porque en la Sala A se estaba llevando a cabo la lectura de los alegatos en el juicio contra Luis Raúl Ponce por la desaparición y muerte de Andrés Núñez. Vale decir también, que a muchxs asistentes al juicio por Andrés se le impidió el ingreso aduciendo que ya habían comenzado (antes de horario) la lectura, vulnerando el carácter oral y público del juicio.

Durante toda la mañana la concentración en las puertas del Fuero Penal fue muy nutrida; desde las 10 de la mañana se cortó la calle 8 hasta el final de la audiencia, incluyendo las horas de espera hasta que se produjo la aparición del último testigo, se continuó con radio abierta y Javier Ortega del Colectivo Resistencia Hip Hop cantó rap.

La primera testigo fue la doctora Carola Bianco, directora del Programa de Niñez, Derechos Humanos y Políticas Públicas de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP. La testigo se refirió en primer lugar a su contacto con un grupo de niños y niñas al que mediáticamente se denominó como “la banda de la frazada”. Estxs chicxs permanecían en la Facultad de Humanidades en la que no ocasionaban ningún tipo de problemáticas, hasta que un día, por la rotura de un vidrio, fueron echados por la policía y se trasladaron a dormir en la glorieta de la Plaza San Martín. Allí, el 25 de julio de 2008 lxs pibxs sufrieron represión por parte de policías vestidos de civil.  Posteriormente a este hecho, Bianco presentó un amparo ante el Fuero Contencioso Administrativo, y aclaró que al día de hoy todavía está a la espera en distintas instancias judiciales.

La testigo destacó que el hecho se podría haber evitado si las instituciones hubiesen intervenido correctamente, y aludió a la responsabilidad del Estado.

El testimonio finalizó con un intercambio con el Juez Caputo Tártara que le preguntó si conocía el destino del resto de lxs chicxs de ese grupo, que en este momento deben ser mayores de edad; terminantemente Carola Bianco respondió que “sí” y que “Muchos terminaron como Omar”.

A continuación, declaró el odontólogo de profesión Luis Celso Latorre que relató un hecho delictivo muy anterior al homicidio de Omar. El testigo fue interrogado por el Juez Juan Carlos Bruni acerca de si conocía el hecho de la causa que se estaba juzgando y luego de que respondiera afirmativamente, se le cuestionó sobre la relevancia de su relato, a lo cual respondió que se presentó porque fue notificado el día anterior para brindar testimonio.

Luego, llegó el turno de Diego Besombes quien se identificó como personal policial de Criminalística que es quien convoca a la comisión de peritos. En ese momento realizaba una suplencia. Este testigo fue referido por Marcos Cicalesi en la primera audiencia como Coordinador Pericial a cargo. Besombes llegó al lugar del hecho, y luego se puso en comunicación con la fiscal a cargo, Ana María Medina. Posteriormente ordenó sacar fotografías. Al ser consultado sobre lo sucedido, comenta que le contaron que fue un robo y que un efectivo policial realizó un disparo. Seguidamente le preguntan si conoce la resolución 1390 (que impide que personal policial actúe en hechos que involucran a personal de la misma fuerza) y el testigo contesta que sí la conoce y que, por ese motivo, consulta a la fiscal quien le ordena que investigue de todas formas. Interrogado sobre si era habitual este ilegal proceder, aseguró que sí.

Ante una pregunta de la querella sobre si sabían qué estaban buscando, el testigo declaró que sí, que buscaron un arma intensivamente hasta levantaron la tapa de la alcantarilla, pero no tocaron el cuerpo ni la encontraron. Seguidamente es interrogado por el tiempo que tardó la morguera en llegar y no pudo precisarlo. El juez preguntó si sabía que luego habían encontrado el arma, a lo que contestó que sí, que fue contactado por la morgue; hace contacto con la fiscal quien le relata lo sucedido.

Vale decir que nunca el testigo dio precisiones, ignorando los tiempos de cada hecho, yendo y viniendo de eventos, desconociendo la postura del cuerpo, por sólo nombrar algunos pasajes de su declaración.

Ver más fotos en:
Juicio Por Omar – Día 3
Gabriela B. Hernandez
Otra Óptica – Foto Informes

 

Día 2: Una defensora de los pibes, unos defensores de asesinos

El segundo día se inició con una demora por una testigo que tenía prioridad porque aceptó adelantar su testimonio un día. Se trata de la Defensora Oficial del Fuero Penal Juvenil María Elía Klappenbach.

A las 11.30 comenzó su testimonio. A preguntas de la querella refirió la detención y posterior libertad de Omar del Nuevo Dique con motivo de un hecho en el que ella intervino como Defensora. Sobre este hecho mencionó que en el juicio se condenó a Omar únicamente en base a actas policiales y que tanto ella como Omar sostuvieron su inocencia hasta las últimas consecuencias. Incluso recordó su recurso contra esa sentencia.

Posteriormente relató la vida de Omar, que desde los 8 años estaba con intervención estatal por estar en situación de calle. Caracterizó en realidad como una sobreintervención absolutamente inadecuada e ineficaz que sólo perjudicó a Omar desde chico.

Luego describió a Omar como un pibe respetuoso y bondadoso; y respecto a su papá, Gustavo, y su mamá, Sandra, destacó que eran personas responsables de su hijo, que lo acompañaban y que estaban presentes, particularmente Gustavo llevando a Omar a trabajar y Sandra estando permanentemente en contacto con las etapas de intervención sobre su hijo.

Seguidamente detalló el hostigamiento sufrido por parte de la Comisaría Segunda a lo largo del tiempo. Relató que se había enterado de la persecución y de cómo Omar era nombrado en las reuniones barriales por la “inseguridad”, donde se lo hacía responsable de todos los hechos delictivos. Allí contó que “el comisario” de dicha Comisaría (por ese entonces era Gandolfi) nombró específicamente a Omar. “Siempre que lo llevaban volvía golpeado, muchas de las veces no quería denunciar” por temor a las represalias, comentó la testigo.

Sin embargo, poco después el hostigamiento se volvió diario e insostenible y por ello Omar y Gustavo presentaron un Habeas Corpus contra todo el personal de la Comisaria Segunda patrocinado por ella. En ese marco, contó que entró en contacto con Federico Perez Aznar del Comité Contra la Tortura.

Federico fue militante del Colectivo de Abogadxs Populares La Ciega, que a través de Sofía Ballesteros y Pedro Auzmendi, junto con la abogada de CORREPI, Maria Del Carmen Verdú, representan hoy a la familia de Omar.

Seguidamente Klappenbach contó que llamó a Sandra y se enteró que algo sucedió con Omar. Ella no fue al lugar del hecho, pero se tranquilizó al enterarse que fue la Comisaria Tercera la que estaba interviniendo. Sin embargo, averiguó y descubrió que fue la Segunda la que se encontraba a cargo de la investigación.

Llegado el turno de la defensa. Nuevamente el interrogatorio fue capcioso y el presidente del Tribunal tuvo que intervenir numerosas veces, frenando los intentos de la defensa, incluso indicando a la testigo que no debía responder a muchas preguntas consideradas fuera de lugar. La defensa interrogó a la testigo sobre si sabía que Omar andaba armado y la respuesta fue contundentemente negativa: “Mi asistido negó usar armas”.

Luego se focalizaron en el consumo de drogas y Klappenbach contestó que estaba al tanto de su consumo, pero que había sido en una época anterior al tiempo del asesinato. En tercer lugar, indagaron sobre si sabía de hechos delictivos de Omar. La testigo refirió no conocer hechos anteriores a su intervención puesto que a ese tiempo Omar era menor de 16 años. Sin perjuicio de ello manifestó que nunca fue notificada de nada. Por último, le preguntaron sobre si consideraba que había vínculos entre la Comisaría Segunda y el asesino, Diego Walter Flores. Allí la testigo especificó que no tenía ninguna prueba al respecto, pero en su opinión personal no dudaba que había vínculo entre ambos.

Zulema Diaz
La testigo declaró no recordar absolutamente nada relacionada con el hecho. Ni la ambulancia, ni el hecho en particular.

Jonathan Emanuel Degese
El testigo se encontraba en su móvil en 122 y 43. Recuerda estar a 60 metros del hecho y ver movimientos extraños de un muchacho corriendo sobre diagonal 115 doblando en 43 hacia el hipódromo y cuando cruzan ven a alguien ensangrentado en el pecho. Seguidamente llaman a una ambulancia y al personal de la jurisdicción (correspondía a la Comisaría Segunda). Otros policías le cuentan que el pibe había querido robar y que Flores al ver esto se da a conocer como policía y efectúa el disparo. Seguidamente, el testigo cuenta que armó el perímetro sin cinta. La querella le pregunta si vio un arma y Degese contesta que sólo ve la del asesino. Cuenta que Omar tenía el torso desnudo y dice no recordar nada mas respecto al hecho, salvo que no vio a nadie que toque el cuerpo y que el mismo se encontraba boca arriba.

Marcelo Menzulo
Previo a la presentación del testigo, la querella informó al tribunal que Menzulo estaba sindicado por la querella en una causa de encubrimiento nacida de la causa de homicidio. La defensa desistió al testigo, pero la querella lo sostuvo con el compromiso de no preguntar en relación al encubrimiento para que no se autoincriminara.

Luego de esta advertencia, que fue reiterada frente al testigo, inició su declaración. Menzulo comenzó su declaración detallando su cargo y funciones en febrero de 2013: era Jefe de la Morgue Policial y su labor era hacer autopsias indicadas por las fiscalías. Detallando el proceso que sufre un cuerpo al entrar en el circuito forense, Menzulo especificó que el cuerpo de Omar estaba de paso hacía la Asesoría Pericial. Yendo al día de los hechos, Menzulo cuenta que al trasladar el cuerpo desde la bandeja al carro, el testigo cuenta que lo tomó del cinturón y allí detectó algo extraño. Inmediatamente lo llevan del garaje a la sala de autopsia, le desabrocha el cinturón, le baja el pantalón y a través del slip ve la empuñadora del arma. Al ver esto, lo tapan con una sábana y contacta a la Fiscal Ana María Medina para que se presente con el perito balístico Ortiz. Cuando estos llegan a la morgue, le realizan la pericia en la sala grande, con la participación de la eviceradora Martina, cuyo apellido no recordaba ya que era la suplente de su evicerador titular; y también participó un testigo de actuación.

Luego fue interrogado por la querella, que se focalizó sobre el lugar de los hechos. El testigo afirma que Omar estaba de costado sobre el cordón y no le realizaron ninguna pericia en el lugar, salvo observar el orificio de la bala una vez que lo movió. El testigo recuerda que había mucha gente, pero solo reconoció a Medina y a colegas de la científica.

Carlos Alberto Gandolfi
El testigo fue interrogado sobre su cargo actual y respondió que reviste como Comisario Inspector. Él fue alertado sobre el hecho y se dirigió a 122 y 43. Al llegar al lugar, vio que se encontraba precintado con cintas y móviles, y ya se habían realizado las pericias. Había mucho personal policial y del barrio, y allí le cuentan que habían disparado a un joven que había intentado robar una moto a otra persona. Gandolfi cuenta que preservaron el lugar hasta la llegada de Medina, secuestraron el arma del efectivo policial y también un casquillo servido, y dice creer que en la calle levantan la vaina. Recuerda que el cuerpo estaba boca arriba sobre la cinta asfáltica y con una bolsa negra tapándolo. Cuando levantan la bolsa observa que tiene una bermuda puesta. Luego, ante la pregunta de dónde se efectuaron búsquedas y peritajes, Gandolfi respondió que se hicieron en el sector perimetrado. El juez le pregunta si revisaron el cadáver y ante su respuesta afirmativa, refiere que el médico forense lo revisó (esta es una obvia referencia a Menzulo). La defensa pregunta si revisaron la ropa interior y responde que no.

Gabriel Lofeudo
El testigo era chofer de patrulla de Degese. El día del hecho relata que venían manejando por 122 y 43 y se estaciona en la estación de servicio. Declara que el compañero ve correr a una persona por diagonal 115 y dobla en 43 hacia el hipódromo. Luego observan a una persona caída en la esquina. Lofeudo pensó que la persona que corría había robado y cuando se acercó vio una persona herida en el piso que tenía sangra en el pecho y respiraba con dificultad. Luego de llamar a una ambulancia se entrevista con un policía (que era Flores) que le relata que vio a un pibe robando una moto, le da voz de alerta y como le apunta, él dispara. Lofeudo aparta al policía y esperan a la ambulancia. Ante la pregunta sobre el arma disparada, manifiesta que ésta fue enfundada por el policía que atacó al pibe. Seguidamente relata que hacen el perímetro del lugar. Ante la pregunta de si había visto el hecho, el testigo niega ya que estaba manejando. Luego relata cómo el trafico se congestionó por el auto de Flores hasta que liberaron la mano. Seguidamente cuenta la llegada de la ambulancia que comprueba el deceso y el cuerpo queda en el lugar. Su accionar termina cuando llega personal de la seccional (Comisaría Segunda). Luego relata la llegada de una señora que lloraba, que pensó que era la madre y luego la llegada de personal policial, hasta infantería. Ante la pregunta de como vio el cuerpo, cuenta que estaba con sangre en el pecho y descubierto, mirándolo desde un metro y que respiraba. El juez le repregunta si, mas allá del procedimiento, no se le ocurrió acercarse y responde que no. Agrega que el pibe tenía una bermuda y era de contextura delgada. Lofeudo afirma no ver ningún arma.

Ver más fotos en:
Juicio Por Omar – Día 2
Juan Cicale – Fotografía
Gabriela B. Hernandez


Gran primera audiencia

Dia 1: Dos voces contra la impunidad, los testimonios de Gustavo y Sandra

Este lunes 20 se desarrolló la primera audiencia en el juicio contra Diego Walter Flores, luego de una hora y media de demora. Al inicio de la sesión el Tribunal, compuesto por el presidente Julio German Alegre, Emir Caputo Tártara y Juan Carlos Bruni, pidió a ambas partes que expusieran los lineamientos. La querella, compuesta por lxs abogadxs Maria del Carmen Verdú (CORREPI), Pedro Auzmendi y Sofia Ballesteros (La Ciega), trazó brevemente en torno a la muerte de Omar como un homicidio agravado por un miembro de las fuerzas de seguridad en servicio activo, sin que concurran causas de justificación, excusas absolutorias ni atenuantes. La defensa, por su parte, intentó utilizar este espacio como una tribuna y alegar que el asesinato de Omar “no fue un caso de gatillo fácil ni de violencia institucional”. El Tribunal frenó este intento que viola claramente el Código Procesal Penal y se debe hacer en los alegatos. Rechazamos estas intentonas ilegales de criminalizar la juventud y legitimar un asesinato por la historia personal de un pibe. La defensa comenzó un accionar que se repitió durante toda la audiencia.

El primer testigo llamado a declarar fue Gustavo, papá de Omar. Su relato expuso claramente la situación previa al asesinato de Omar, dejando en claro que sufrió desde los 9 años problemas de adicciones y estuvo en situación de calle. También remarcó sus intentos y los de Sandra, su esposa y mamá de Omar, de recurrir a la ayuda de las diferentes instituciones estatales, en las cuales no obtuvieron respuestas concretas. En varias oportunidades fue “dado de alta” a pesar de que continuaba con los tratamientos; “volvía con una bolsita llena de medicamentos”, indicó Gustavo.

Durante sus estadías en la casa de la familia, Omar era constantemente hostigado por la policía, lo cual incluyó ser rociado por gas pimienta dentro de una comisaria y como consecuencia de esto Gustavo mismo tuvo que llevarlo al Hospital de Niños. Ésta fue sólo una de las veces que tuvo que retirarlo a Omar de comisarias, de las cuales salía frecuentemente con golpizas y torturas, las cuales incluían pararse sobre sus tobillos, entre otras. El hostigamiento fue principalmente llevado a cabo por la Comisaria Segunda, la cual corresponde al domicilio de la familia. La persecución no se redujo a Omar, sino a toda la familia, con allanamientos violentos y sistemáticos, muchos sin autorización judicial, así como amenazas a Mailen, hermana de Omar, cuando no tenía más de 11 años.

“De todos los hechos delictivos del barrio, le echaban la culpa a Omar” sostuvo Gustavo y relató que tres días antes del asesinato se realizó una reunión en el barrio por la “seguridad” en donde estuvo presente el comisario Gandolfi, quien dijo que el nombre de la inseguridad era Omar Cigarán. El hostigamiento sistemático quiso ser frenado por Gustavo mediante un Habeas Corpus que presentó con Omar, luego de su salida del Nuevo Dique, institución de rehabilitación. Este Habeas Corpus requirió su ratificación tres meses después del asesinato de Omar, dando nuevamente cuenta de los “tiempos” de la justicia ante los pedidos de ayuda de la familia. También relató cómo fue amenazado por tres hombres de civil, a bordo de un auto igual al que manejaba Flores en el momento del hecho; concretamente refirió que “retire la denuncia” en alusión a la había realizado contra Chavarrito, servicio de calle de la Segunda, que tenía especial saña contra Omar.

Gustavo en varios pasajes de su declaración reafirmó que Omar salía a trabajar con él y había retomado sus estudios, como parte de las “condiciones” puestas para su salida del Nuevo Dique. Omar realizó labores de albañilería con su papá y luego éste lo llevaba a la escuela nocturna.

Durante las preguntas de la defensa, la parte inauguró su accionar: enredar los testimonios mediante la reiteración de preguntas, poniendo en boca de Gustavo palabras que no había dicho, así como intentar confundir sobre fechas y hechos, buscando que incurra en contradicciones. A pesar de ello, el testimonio de Gustavo fue sólido y con paciente tenacidad respondió todas las preguntas y logró evadir estas tácticas.

Seguidamente a Gustavo, testificó Sandra, mamá de Omar. El testimonio se inició con su relato del día del asesinato. Lo primero que recordó fue que estaba limpiando su casa por el allanamiento del día anterior, en el cual sufrió destrozos como en cada uno de los anteriores. Sandra detalló cómo fue la llegada de la policía: ante ruidos de patadas en la puerta, abrió con su bebé en brazos y un policía le apuntaba con una Itaka mientras le decía: “Si no entregás al guacho, mañana te lo devolvemos muerto”.

Ante la pregunta de cómo se enteró del hecho, relató que recibió el llamado de una vecina poniéndola en antecedente de que Omar estaba herido, y que inmediatamente le dijo que fuera al lugar porque estaba muerto. Sandra se acercó a diagonal 115 y 43, donde se encontraba el cuerpo de Omar e intentó acercarse; fue frenada por la policía y maltratada por una oficial. Al lograrlo, habla con testigos y le comentan diferentes versiones, contradictorias entre sí. Al ver muerto a su hijo, ella pierde el conocimiento y despierta después en su casa. Además remarcó que la policía nunca la notificó de la muerte de Omar.

Luego comenzaron las preguntas capciosas de la defensa, con la misma intención que fueron realizadas al papá de Omar tratando de confundirla. A continuación, le preguntan si ella hablaba con su hijo, a lo que respondió que “Sí, y mucho”; inmediatamente la defensa le preguntó: “Y qué hablaba”; “No le voy a decir, es íntimo”, respondió Sandra, lo que motivó al Tribunal a llamar la atención sobre la direccionalidad de las preguntas y advirtiendo que se refirieran a los hechos. Tras las insistentes preguntas sobre si Omar le confió cuáles eran las razones de las persecuciones por parte de la policía, Sandra afirmó sin dudar que su hijo le había dicho “que él no sería chorro para la cana”.

Por último, Sandra mencionó que Omar estuvo trabajando junto a su padre durante varios meses e incluso los días previos al homicidio, y que además había retomado la escuela con mucha decisión de finalizarla.

Entre verdades y mentiras: Omar no tenía ningún arma

A continuación, declararon las Peritos Graciela Gorbeña y María Florencia Piccone de la Asesoría Pericial de La Plata que realizaron la autopsia del cuerpo de Omar

Comenzaron su declaración ratificando su actuación en el informe incorporado a la causa. Posteriormente describieron las heridas que provocó el disparo, el cual llevó a la muerte a Omar.

Concretamente refirieron que el disparo impactó en primer término en la mano izquierda de Omar para luego atravesar su cuerpo a la altura de su tórax, de izquierda a derecha, de arriba hacia abajo y de adelante hacia atrás, afectando sus órganos vitales (corazón, pulmones, hígado) y provocando la muerte casi instantáneamente.

A preguntas de nuestrxs abogadxs, estimaron la sobrevida en una lesión de esas características en un muy corto tiempo.

Respecto del día del hecho refirieron que no les informaron de donde venía.

Asimismo, manifestaron que en casos de muertes violentas en la vía pública, generalmente se trasladan los cuerpos directo desde el lugar del hecho a la Asesoría Pericial y no –como en este caso- en que el cuerpo tuvo un paso previo por la morgue (donde a Omar se le plantó el arma).

Casi inmediatamente llegó el turno de los testigos presenciales de los hechos.

En primer término declaró Susana Palacios, quien en la instrucción había afirmado no haber visto un arma.

Comenzó su declaración describiendo un intento de robo de una moto por parte de dos chicos (uno de ellos Omar) a otro joven (Leandro Junquera). En relación a este hecho incurrió en una larga serie de omisiones y contradicciones respecto a su declaración prestada en el marco de la Instrucción preparatoria.

Ello motivó la interrupción de la ronda de preguntas y la lectura de su declaración anterior a efectos de que aclare si había visto o no el arma, a lo que terminó por reconocer que le pareció que era un arma pero que no la vio.

Como si ello fuera poco refirió que al momento del disparo Omar seguía “apuntándole al chico de la moto”, lo que se da de bruces con el relato de Flores en la instrucción que refiere que Omar le estaba apuntando a él y que ya había robado la moto.

Tampoco pudo referir a qué distancia se encontraba respecto de los jóvenes, ni si había vehículos entre medio, y para finalizar no recordó ni la fecha ni el año en que sucedieron los hechos.

En definitiva, fue un relato débilmente armado con algunos elementos casi calcados de la declaración del imputado que ante dos o tres repreguntas simples se derrumbaron como un castillo de naipes. Francamente un relato que perfectamente podría haber terminado con la imputación por falso testimonio.

A esta declaración siguió la de Leandro Junquera, según sus dichos era empleado del Ministerio de Seguridad al momento de los hechos y anteriormente policía.

Este testigo declaró haber sido víctima de un robo por parte de dos jóvenes (uno de ellos Omar).

Algunas de sus afirmaciones resultaron llamativamente similares a las de Palacios al punto de parecer relatadas por una misma persona. Sin embargo, a poco de andar surgieron contradicciones evidentes.

A diferencia de la testigo anterior, refirió que llegó a ser desapoderado de la moto, y que Omar se subió a esta. También afirmó que posteriormente vio a Flores bajando del auto (recordemos que el propio Flores afirmó en la instrucción haber disparado desde el auto).

Luego, al igual que Palacios incurrió en contradicciones al momento de explicar si había visto o no un arma (en la instrucción no la había visto). Ahora no solo describió un arma, sino que además afirmó que era una pistola plateada y que había visto la empuñadura.

Al leerse sus declaraciones anteriores, no pudo explicar convincentemente cómo en su declaración inmediata a los hechos no recordaba, y ahora a cuatro años del hecho recordaba más que en ese momento; nuevamente caminó por la cornisa del falso testimonio. Su versión fue que con el tiempo pudo repensar el hecho y acordarse de más cosas.

Preguntado respecto de si en el lugar había una moto además de la que supuestamente intentaron robarle, refirió que no (Palacios había mencionado estar moto). Y a diferencia de Palacios, Junquera indicó que Flores estaba uniformado.

El momento más inverosímil de su relato llegó cuando pretendió explicar las dudas que tuvo en su declaración en el momento de la instrucción, a partir de una supuesta insinuación de la Fiscal Ana Medina para incriminar a Flores. Nada más lejos de la realidad si recordamos que fue la propia Fiscal la que pidió el sobreseimiento de Flores y abandonó la acusación estatal.

Posteriormente llegó el turno de Alexis Emanuel Rodríguez, testigo de actuación llamado para cumplir con la formalidad de dar un marco de legalidad a las actas policiales. Su declaración fue escueta porque no fue testigo presencial de los hechos, sino que llegó con posterioridad.

Declaró que conocía a Omar porque era del barrio y que habían jugado a la pelota juntos aunque iban a distintas escuelas.

A continuación, declaró la Subcomisaria de la Policía Científica Alejandra Mohana.

A preguntas de nuestrxs abogadxs, reconoció que desde el primer momento supo que el imputado era Policía y que por esa razón tenía vedada su actuación, pero que la Fiscal Ana Medina dio la orden de que actuarán igual.

En otra clara irregularidad, reconoció que al llegar el personal de la comisaría interviniente (la Segunda) les dio un panorama de lo que supuestamente había sucedido lo que describió como un tiroteo.

Preguntada sobre si habían buscado el arma que supuestamente portaba Omar, refirió que no y que ella sólo buscaba muestras biológicas.

Finalmente llegó el turno de los testigos Ricardo Marchissio y Elena Nuñez, ofrecidos por la querella.

Ambos testigos contaron que habían presenciado los hechos cuando regresaban juntos de una obra en construcción. Elena Núñez es arquitecta y Marchissio su contratista. Ambos coincidieron en describir que habían visto a dos jóvenes venir caminando y de pronto, uno de ellos se dio vuelta, se tomó el pecho con ambas manos y comenzó a tambalearse para finalmente caer contra la bocacalle, quien resultó ser Omar. Una versión diametralmente opuesta a la de los testigos Junquera y Palacios.

Elena refirió que el hecho descripto le provocó un gran impacto y que por eso llamó a Julián Axat (de quien es conocida y vecina) para ofrecer su declaración.

Sin embargo, Ana Medina nunca los llamó a declarar y si podemos conocer estos relatos fue porque se ofrecieron en la causa de encubrimiento a efectos de sortear la desidia de la Fiscal Ana Medina que no quiso escuchar testigos que no repitieran la historia oficial.

Los últimos testigos de la jornada fueron Francisco Martiarena y Marcos Cicalessi.

El primero de ellos es también testigo presencial del hecho. Relató haber visto a dos chicos corriendo entre los autos, y que uno de ellos se empezó a tambalear y que detrás venía un uniformado portando un arma.

A preguntas de la querella, refirió haber escuchado solo un disparo y no un ruido (Junquera refirió haber escuchado un disparo y un ruido que asoció al choque o caída de Omar de la moto supuestamente robada).

Seguidamente mencionó que al día siguiente se puso a disposición de la Fiscal y que pasados unos meses no fue llamado por lo que su jefe volvió a llamar a la Fiscalía, logrando dar su versión aproximadamente seis meses después.

Una vez más en la audiencia fue puesto de manifiesto el bochornoso accionar de la Fiscal Ana Medina, gracias a quien el Ministerio Público Fiscal no participa de este juicio.

En último turno declaró Cicalessi, integrante de la Policía Científica, quien dijo conocer el protocolo según el cual tienen vedada su actuación en causas en las que el imputado es un policía, pero igualmente actuó.

Según sus palabras su accionar se limitó a tomar fotos. Se le preguntó si habían buscado el arma que supuestamente portaba Omar y refirió que no.

Preguntado sobre si Omar fue movido señaló que no es su materia. Y por último, sostuvo que el personal de la morgue fue quien retiró el cuerpo, y que quien se comunicaba con la Fiscal era Besombes -coordinador pericial del hecho-.

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