A Rubén Omar Cigarán le gustaba la carpintería y hacer moldes en yeso. Su mamá todavía tiene una repisa y una maceta que le hizo su hijo cuando estuvo internado en el Instituto Cerrado “Nuevo Dique”. Era fanático del grupo “Los del fuego” y tenía cuatro hermanos de 4, 15, 18 y 25 años. Quería terminar la escuela, le encantaba hacer manualidades, grullas de papel. La mamá lo extraña, lo recuerda sonriente, cariñoso y mamero. Su infancia y adolescencia en una familia pobre de La Plata no fue fácil, y sufría de un consumo problemático de drogas. Varias veces la familia pidió ayuda al Estado por esta situación de vulnerabilidad. Estuvo en varias instituciones pero siempre terminaba en la calle. A Omar la policía lo levantaba, lo detenía y le robaba.

Omar denunció a agentes de la Comisaría 2da de La Plata poco después de salir del Nuevo Dique. Había comenzado a trabajar con su papá pintando casas y también había retomado el colegio de noche, intentando mantenerse “limpio” de drogas. Sin embargo las persecuciones se tornaron cada vez más constantes, sobre todo por parte del Teniente Leonardo Chavarrito de la Comisaría 2da.

El barrio estaba escandalizado por las conductas de Omar y otros pibes, y presionaban tanto al Servicio de Calle como al Comisario Inspector Carlos Alberto Gandolfi (ex titular de la 2da y actual Jefe de la Departamental La Plata Centro) para que mantuvieran bajo control la situación.

En la denuncia contra la policía, presentada ante la defensora penal juvenil María Elia Klappenbach, Omar cuenta que el jueves 27 de septiembre de 2012 se hallaba en un comercio de la esquina de su casa cuando Chavarrito entró y lo llevó por la fuerza hasta la 2da. Cuando la defensora se comunicó con el establecimiento, le dijeron que quien estaba a cargo del “operativo” era el mismo Chavarrito, y éste luego le explicó que Omar había sido trasladado para “certificar su identidad”, modalidad prohibida sobre menores de edad. En esa oportunidad Omar permaneció en la Comisaría 2da desde las 19 hasta las 21.30 y luego fue devuelto a su familia.  En una declaración Milton, padre de Omar, cuenta que los efectivos que perseguían a Omar lo golpeaban y hasta le robaban sus pertenencias, además de llevárselo a la fuerza y dejarlo en cualquier lugar de la ciudad para que regrese solo.  Por todo lo expuesto en la denuncia, la familia Cigarán pidió un hábeas corpus para que Chavarrito deje de perseguirlo. La medida fue resuelta favorable por el Juzgado de Garantías del Joven N2 de La Plata,  pero los hostigamientos no cesaron.

En otra denuncia por amenazas del 25 de septiembre de 2012, realizada cinco meses antes de ser asesinado y ante la Fiscalía General, Omar detalló que dos días antes un oficial de la Comisaría 2da en un Ford Fiesta color verde sin patente, se bajó ante el grupo de amigos que paraban en la puerta de su casa, y tras pedirle documentos le dijo: “Vos guacho de mierda, cuando te vea te voy a cagar a palos. Mejor que no te agarre porque te voy a matar”. Aportando dos testigos de lo sucedido, agregó que el policía era una persona violenta que lo venía agrediendo y hostigando constantemente.

Dos días más tarde, el 25 de septiembre de 2012, reiteró la denuncia en la Auditoria General de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad y Justicia de la provincia, y al preguntarle cómo sabía que el agresor era policía respondió que lo conocía, ya que con antelación ya había tenido problemas con el efectivo.

A pesar de estar ya denunciado, y de tener un hábeas corpus resuelto en contra, Chavarrito ingresaba igual a la casa de Omar para realizar allanamientos “acompañando”  a otros efectivos de otras departamentales; incluso, el allanamiento del 14 de febrero de 2013 (un día antes del asesinato), es realizado por efectivos de la Comisaría 2da un pedido explícito de la fiscal Ana Medina al Juez Fernando Mateos, sin tener en cuenta la medida de amparo. La mamá de Omar, Sandra, contó que ése fue el más violento de todos los allanamientos: buscando una moto y un arma, le destrozaron un ropero de cuatro puertas.

Si no lo  entregás al guacho, mañana lo tenés muerto”, así le dijeron a su mamá oficiales de la comisaría 2da durante un allanamiento realizado el día anterior al asesinato de Omar. Al día siguiente, en horas del mediodía, el joven de 17 años aparece muerto.

Para la familia de Omar llegar al juicio fueron 3 años de dura lucha contra la complicidad política, policial y judicial, pero con el acompañamiento del Colectivo Contra el Gatillo Fácil logramos llevar a Flores al banquillo de acusados.

Como escribió su mamá Sandra en el Facebook Justicia por Omar Cigarán recordamos en Omar a todos los pibes caídos por la represión de Estado: “Omar, me hacés mucha falta en mi vida, no puedo olvidar tu triste partida. Todas las noche te pido que me hables como lo hacías antes, que me digas hasta mañana viejita, y yo poder dormir en paz.  Cada día se me hace más difícil sin vos en casa. Yo sé que te fuiste, que estas descansando en paz, que me cuidas y me guías. No sé por qué pero siempre en mí estás. Sólo te pido fuerza para seguir. Te amo con mi vida, nunca te voy a olvidar”.

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